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Robson Gracie resalta importancia de su hermano Renzo en sus primeros pasos en el MMA

Una nueva generación de Gracies viene fuerte para representar el jiu-jitsu de la familia dentro del MMA de nuevo. De esa nueva cosecha, que cuenta con nombres como Neiman y Kron, Robson tal vez sea el menos conocido, hasta por aun dar sus primeros pasos en las artes marciales mixtas de forma profesional. Y, para conseguir migrar de una vez a la nueva modalidad, el wélter (77 kg) tuvo un pilar de extrema importancia en este período: su hermano mayor, Renzo Gracie.

Pero se equivoca quien piensa que Robson siempre fue pupilo de Renzo. El atleta de 29 años, cuando era más joven, entrenó primero con su tío Carlson y luego con su otro hermano Ryan. Además, el joven, que hoy vive en Nueva York, llegó a entrenar esporádicamente con el ex-campeón del UFC Murilo Bustamante. Por lo tanto, hasta llegar a donde está, Robson ‘paso’ por la mano de grandes nombres de los deportes de combate y adquirió bastante experiencia, según lo reveló, en entrevista exclusiva, al equipo de reportero de Ag Fight.

«Muy importante, es uno de los chicos que más me motivó. Renzo para mí es un tipo que nunca tuvo miedo a nadie, nunca escogió adversario. peleaba con oponentes más pesados, y siempre iba hacia adelante, sin miedo. Peleó con Dan Henderson, un tipo que fue campeón. Él me motiva mucho, incluso ahora con 50 y pico años de edad. Él es un verdadero líder, él predica con el ejemplo. Él es muy querido en cualquier lugar a donde vaya, muy admirado. Él consigue unir a todas las tribus del jiu-jitsu, y también de todas las artes marciales. Es difícil encontrar a alguien que no le guste. La importancia de él para mí, es verlo encabezar, es uno de los chicos que más me motiva», destacó Robson, antes de recordar el camino que tuvo hasta parar en las manos de Renzo.

«Cuando era chico yo entrenaba en Carlson, con 15 años fui a vivir con Ryan en Sao Paulo. Me quedé tres años, de los 15 a los 18, cuando falleció. Después volví a Río para entrenar con el ‘Gordo’, Roberto Correa. Me quedé un tiempo allá después vine a entrenar con Renzo. Llegué a entrenar MMA con Murilo Bustamante también antes de venir aquí. Pero continuaba entrenando en el Gordo, fue él quien me dio la cinta negra. Después vine con Renzo hace casi cinco años», añadió el miembro de la familia Gracie.

Con apenas una pelea profesional realizada hasta entonces, en diciembre pasado, Robson no posee tanta experiencia en el octágono, a pesar de estar hambriento en los entrenamientos de MMA. El especialista en jiu-jitsu reveló que pretendía dar inicio a su carrera como artista marcial anteriormente, pero una serie de factores personales postergaron ese estreno en la modalidad.

Ahora, adaptado a la vida en Estados Unidos y con tareas pendientes personales resueltas, el brasileño hará su segundo combate profesional el viernes (14). Robson encara a Oscar Vera en el Bellator 222, en el Madison Square Garden de Nueva York. Este evento, incluso, tendrá en la pelea principal de la noche otro miembro de la familia Gracie en acción – Neiman encara a Rory MacDonald por la semifinal del ‘GP’ de los wélters de la compañía.

«Mi plan era pelear cuando tenía unos 25 años. Desafortunadamente no sucedió. Llegué a entrenar con Murilo, me ayudó bastante. Iba a pelear en un evento que iba a ver en Brasil, hasta de MMA amateur en la época, sólo que cambiaron todo, la hora, las fechas. Entonces Renzo dijo: ‘Ven acá que  nosotros arreglaremos un evento aquí’. Pero llegué aquí y tardé un tiempo para adaptarme a la ciudad. Tuve problemas con el divorcio, que sacó un poco de mi enfoque. Entonces me dediqué un tiempo sólo al jiu-jitsu. Pero luego volví a entrenar MMA enfocado para pelear. Demoró un poco, pero salió», recordó el brasileño, antes de resaltar su relación con Neimán y también el hecho de los dos pelearan en la misma cartelera.

«El entrenamiento con Neiman es muy bueno, me motiva mucho, siempre me ayuda. Él está técnicamente adelante, entonces él me termina ayudando más que yo ayudándolo. Me siento muy feliz de tenerlo aquí y poder pelear el mismo día que él. Ya peleamos en Hawai, peleé en un día y él peleó al día siguiente, pero estamos con la misma energía, porque los dos ibamos a pelear, a pesar de ser en días diferentes. Pero el campamento fue junto, así como el viaje. Eso me motiva mucho, tener a alguien de la familia de mi lado y peleando en ese momento allí», concluyó Robson.

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